Lunes 13 de Febrero de 2012 21:27    PDF Imprimir Correo electrónico
“Cameron eleva la tensión del conflicto por sus problemas internos”

El titular de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Daniel Filmus, ratifica el creciente apoyo de la comunidad internacional a la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas.

Es fruto de una tradición de trabajo de la diplomacia argentina”, explica, aunque agrega que hay dos aspectos novedosos en este respaldo. Por un lado, el afianzamiento de los vínculos entre los países de Latinoamérica, que permitieron un salto en la solidaridad regional con respecto a este tema. Por el otro, el reciente apoyo de Estados centroamericanos que integran el Commonwealth, y de países árabes y africanos.  
En diálogo con Debate, el senador del Frente para la Victoria también celebra la decisión de desclasificar el informe del general Benjamín Rattenbach, que evaluó el desempeño de las Fuerzas Armadas durante el conflicto bélico en las Islas durante 1982.
¿Qué lectura hace sobre los recientes anuncios presidenciales en relación con la causa Malvinas?
Creo que van encaminados en la misma dirección en la que se viene trabajando desde 2003, y que tiene como pilar la profundización de la vía diplomática y del diálogo para resolver el conflicto por la soberanía de las Malvinas. Desde el retorno democrático en 1983, la Argentina tiene una conducta coherente y sostenida por todas las fuerzas políticas, que apunta a la generación -en todos los foros y ámbitos internacionales- de una presión sobre Gran Bretaña, para que se avenga a la conversación directa. Y en esa línea se han expresado las Naciones Unidas en sus distintas resoluciones sobre el tema. Por eso, Cristina planteó que la Argentina de ninguna manera va a entrar en las provocaciones ni en la militarización del conflicto, pese a las últimas acciones promovidas por Gran Bretaña.
Cristina Kirchner señaló que es una “causa global”. ¿Percibe un crecimiento en el respaldo internacional a la posición argentina en los últimos foros internacionales en los que participó?
Es fruto de esta tradición de trabajo de la diplomacia argentina, pero hay dos aspectos novedosos. En primer lugar, se ven los resultados de la política implementada a partir de 2003 en relación a la Unasur, el Mercosur y la creación de la Celac, y de la decisión de privilegiar los lazos regionales. Las declaraciones del no ingreso de buques con banderas de Malvinas fue un paso adelante en la solidaridad de los países de la región para con la Argentina.
¿Y el segundo aspecto novedoso?
Se manifiesta en que no se trata sólo del apoyo de los países de la región. La Argentina obtuvo la declaración de las Naciones Unidas, de su Comité de Descolonización, pero también el Grupo de los 77 más China tomó la misma resolución. Y en las reuniones bilaterales que hemos tenido con los países árabes y africanos se ha puesto este tema en la declaración final. También es muy importante que la Celac, en la que participan algunos países del Commonwealth, y respaldó el llamado de las Naciones Unidas al diálogo. Tampoco es menor la declaración de la Secretaría de Estado de Estados Unidos con la invitación a que el camino sea el diálogo directo, que implica un reconocimiento de la posición argentina. También fueron muy importantes las reuniones bilaterales que mantuvo el canciller Héctor Timerman con cada uno de los países latinoamericanos. Y, en especial, la gira que realizó en enero por Centroamérica, donde visitó países que todavía no se habían definido claramente y que, a partir de ahí, tuvieron una actitud mucho más clara a favor de la Argentina.
¿Qué impactos y novedades puede traer la desclasificación del Informe Rattenbach?
En los últimos años, la Argentina ha planteado que el tema de la verdad y la memoria es transversal, porque ayuda a comprender los procesos históricos y a construir nuestro futuro con bases más sólidas. El tema Malvinas no podía estar al margen de este camino. En segundo lugar, sabemos que fueron escamoteadas buenas partes del documento, que siempre se conoció parcialmente. Así que será una contribución para tomar plena conciencia de que la dictadura no tenía nada que ver con el sentimiento del pueblo argentino, y que fue una medida incoherente con la tradición argentina del trabajo a través de la vía diplomática. En este sentido, hay que recordar que fue un gobierno radical el que logró la declaración de la ONU de 1965, que enmarcó el caso como una cuestión colonial. Pero la dictadura desconoció ese camino diplomático.
¿Qué incidencia puede tener la apertura del informe en el plano internacional?
Va a ayudar para que se interprete globalmente que no fue un ataque de la Argentina, sino contra la Argentina también. Lo que hicieron los militares costó la vida de cientos de jóvenes, una generación fue víctima de esta decisión de la dictadura. Eso es lo que tratamos de explicar en los foros internacionales cuando se plantea el conflicto armado, intentando distinguir la reivindicación de la soberanía del pueblo argentino y de sus gobiernos democráticos de lo que decidió la dictadura.
Precisamente, aún sigue abierta la discusión sobre si hubo o no un apoyo popular a la guerra en 1982. ¿Cuál es su opinión al respecto?
No hay que confundir el apoyo a la recuperación de la soberanía de Malvinas, que es un sentimiento que tenemos todos los argentinos, con el apoyo a la dictadura. Me acuerdo de los cánticos de aquella época que señalaban que “las Malvinas son argentinas y la Argentina es de Perón”. Es decir, el rechazo de la dictadura siempre estuvo presente. Se trata de un proceso que hay que entender en toda su magnitud y su complejidad. La dictadura tomó esa decisión muy impregnada del deterioro que venía sufriendo y del constante crecimiento de las luchas de los trabajadores y del movimiento estudiantil.
El ex senador Rodolfo Terragno y el titular de la Coalición Cívica, Adrián Pérez, remarcaron la necesidad de la apertura de todos los archivos que estén bajo secreto de Estado luego de que se cumpla un plazo adecuado. ¿Cree que se puede avanzar en ese sentido?
Todos los archivos que no afecten la seguridad nacional o que estén ligados a cuestiones que puedan lesionar al Estado y a la democracia deben ser abiertos.
El premier David Cameron ratificó la presencia militar británica en las Islas. ¿Cómo se podría interpretar esa decisión?
Cameron inició una escalada cuando sostuvo que la Argentina tiene una actitud colonialista. Creo que esta búsqueda de elevar la tensión del conflicto está ligada a dos aspectos internos. Por un lado, con la crisis económica y el récord de desocupación que está atravesando el Reino Unido en el marco de la crisis financiera global. En segundo lugar, la militarización busca proteger las decisiones unilaterales que tomó el Reino Unido respecto de la explotación de los recursos naturales de las islas y de las zonas cercanas. Por eso, la Argentina tiene que enfatizar la convicción de que cada recurso, sea energético o de cualquier otro tipo, que se lleven de las Islas son del pueblo argentino.
¿Por qué usted señala que estas actitudes de Cameron están generando tensiones hacia el interior de la dirigencia británica?
Hay dirigentes laboristas y de fuerzas de izquierda que se oponen a la tradición colonialista y al incumplimiento de las resoluciones de los organismos internacionales, porque de 16 enclaves colonialistas que quedan en el mundo, diez son de influencia británica. Pero también hay mucha argumentación acerca del costo que le genera a Inglaterra tener una posesión a catorce mil kilómetros, y que al mismo tiempo está a sólo setecientos kilómetros del territorio argentino. Es decir, hay dirigentes neoliberales que cuestionan el porqué de semejante inversión, en un mundo en el que Gran Bretaña ha dejado de ser la sexta economía del mundo a manos de Brasil. Entonces, se plantean por qué el Reino Unido va a pagar el costo geopolítico de mantener bases militares en esta zona, cuando Estados Unidos llama al diálogo sobre la situación de las islas.
Cameron también dice que el Reino Unido defiende el derecho a la autodeterminación de los habitantes de las Malvinas.
La Argentina tiene un argumento histórico irrefutable, porque no se trata de una población originaria. La población argentina fue expulsada y los habitantes de origen británico fueron transplantados a un sitio ocupado en territorio extranjero. Entonces, esos argumentos no tienen ningún sentido. También habría que preguntarle a Inglaterra si consultó a la población de Hong Kong para hacer el acuerdo con China. De todos modos, hay que aclarar que la Argentina respeta los valores de los habitantes de las Islas y que no apuesta al conflicto con ellos. Recuperando la soberanía, nuestro país va a tener una actitud respetuosa, constructiva y de trabajo con quienes viven allí, pero de ninguna manera se les puede conceder el rango de un actor con voz propia en la discusión sobre este tema.
La gobernadora de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Fabiana Ríos, invitó a la Comisión de Relaciones Exteriores que usted preside a sesionar en Ushuaia. ¿Cuándo se va a concretar esa reunión?
Recibimos la invitación y cuando se reúna la Comisión de Relaciones Exteriores plantearemos el tema. Sin dudas, para nosotros Ushuaia es la capital de las Islas Malvinas.

Por Manuel Barrientos
Publicado en el último número de la revista Debate.